Andrés derrota al cielo
La Nueva España. 23/09/2008

CHUS NEIRA Los hechos: Con 47 años, Andrés Calamaro ha recuperado la forma y el fondo de un hombre que media la treintena. Su concierto del domingo ponía fin a la gira española y era su tercer bolo en los últimos cuatro días después de Córdoba (jueves) y Madrid (sábado) sin asomo de cansancio. Generoso, tocó dos horas y cuarto, casi una treintena de canciones, fue de «La lengua popular» a «Los Rodríguez», sacó al escenario al tango argentino y a Jaime Urrutia, se agarró a la guitarra y se encaramó a los extremos del proscenio, se quitó las gafas de sol ocasionalmente y descubrió una cara más ancha y unos ojos más pequeños, fumó y se golpeó el pecho, olvidó alguna estrofa, cambió alguna palabra en sus letras e introdujo arreglos nuevos en forma de guiños a Sabina o Bob Marley. Regaló parrafadas lisérgicas (pocas) y fue afinando la voz a medida que avanzaba el repertorio. Su banda suena a rock, del bueno, del de toda la vida, nada fácil de ver por aquí.

Las opiniones: Cuando Andrés Calamaro volvió a los escenarios, hará dos años, lo vi en San Sebastián frágil y herido, refugiado tras un atril, un animal escénico que había perdido rabia, presencia, altura. El domingo celebramos su regreso, el de un Lázaro de sí mismo, capaz de volver a aprender a alzar una barra de micro como un trofeo arrancado al Olimpo del rock, encaramarse a sus mejores estrofas («Paloma», «Estadio azteca», «Y todo lo demás», «Soy tuyo») sin asomo de vértigo o convertirse en atleta de distancias cortas para acelerar la parte más urgente de su repertorio posible («Canal 69», «Sin documentos», «Elvis está vivo», «Alta suciedad», «Me arde»). Hubo momentos, muy pocos, en que lo vi como un púgil a punto de tirar la toalla o vencer por KO, flexionado a unos metros de distancia del atril, como surfeando el escenario en busca de una ola que le alzase definitivamente, dudando de su recuperación, quizá todavía con miedo al trapecio. Impresiones fugaces, ya digo. Fue el campeón que todos estaban esperando. «Se puso las pilas», resumía uno de sus fieles.

Una conclusión: Elvis se le aparece en la frutería y la religión rastafari le ilumina cuando coge una guitarra acústica. Tiene sobredosis de repertorio magistral y sabe darle una vuelta de tuerca a sus clásicos, arreglos justos, eficaces. Es capaz de defenderse sin instrumento, sólo con Tito Dávila al piano. Llena el escenario. No es fénix porque, con todo, nunca hubo cenizas. Es más importante, más duro: un Prometeo que en la carrera de fondo ha logrado ganarle la batalla a los dioses. Gran Andrés. Siempre.

Andrés Calamaro celebró el fin de gira en Oviedo con una tranquila reunión de amigos en el restaurante De Labra. La encargada del local, Vanesa Álvarez, en la foto con el cantante, afirma que «nos pidieron algo tipo cóctel para que todos pudiesen estar con todos. Les preparamos jamón ibérico Joselito con pan con tomate, tosta de bombón de foie con teja de chocolate blanco, canutillos de cecina rellenos de foie y compota de manzana, brocheta de salmón marinado con boquerón y pepinillo, croquetas caseras de cecina, cucharita de ensalada italiana, tosta de queso gamonedo con reineta almibarada, fritos de pixín, tabla de quesos asturianos y postres típicos como el mi-cuit de chocolate y tarta de manzana con helado de canela.




En la cocina con Manuel Lopez Espiña y Carlos Fraguas- Restaruante De Labra (Oviedo)
EL COMERCIO. 08/05/2008

MANUEL LOPEZ ESPIÑA Y CARLOS FRAGUAS
Manuel, nacido en Beiciella de San Martín de Luiña, cursó estudios en la Escuela de Hostelería de Gijón y templó su caracter culinario al lado de Arzak, Subijana, Basabe o nuestro Tino Helguera; dirijió además conocidos restaurantes asturianos. Carlos, ovetense y diplomado por el mosmo centro, conoció directamente las técnicas de Berasategui y Adriá y acumula experiencias laborales mediterráneas y cantábricas. Ambos cuidan que De Labra sea ese rincón abierto, complejo y cosmoposlita que cuida por igual el pote y el teppanyaki
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¿Sería tan amable de decirqu que es exactamente la lota y como prepararla?.La probé en un viaje a Dinamarca y me gustó mucho. ¿Puedo conseguirla en Asturias?
Aquilino Tejo- Gijón
Es complicado de responder porque el nombre da lugar a equivocos. En Andalucía llaman así a las rulas portuarias y a los lotes de pescados que en ellas se subastan. Muchos paises del norte europeo dan tal nombre un pez de río parecido al lucio. Por último existe una lota que nos resulta más familiar, solo que aquí la conocemos por barbada a causa de las barbillas que le salen del morro. La Lota o barbada forma parte de nuestros pescados de roca, y pica en caña o caen en los arrastres. Los pescadores asturianos suelen cortarla en lomos o medallones y freirla. Una receta muy típica francesa, concretamente Perpiñan, prepara los medallones de lota con repollo. Solo necesita envolver cada corte en medallón con bacón o tocino ahumado, saltearlos y dorarlos con mantequilla, y reservarlos. Cueza la col y seguidamente saltéela en esa misma mantequilla y reservelos. Por último agregue un poco de fumé de ave a la mantequilla y unas hojas de mejorana y deje que reduzca. Al emplatar, pondremos la col de lecho, encima los medallones envueltos en bacoón y alrededor la reducción aromatizada de mejorana. Y adorne con perejil.
¿Como puedo elaborar una cremosa salsa de almendras?
Bernardo Marina- Siero

Basicamente trabajando en el mortero ajo troceado, miga de pan y unas cuantas almenras crudas puestas a remojo en agua fría unas cuantas horas. Reducidos estos ingredientes a pasta, deberá ligarlos y trabajarlos con un chorrín de aceite de oliva a modo de mahonesa. Finalmente, sazone con sal, pimienta, estragón o pimenton.
Diganme una manera rápida y muy sencilla de preparar un batido de fresa- Carmen Alsoro- Oviedo
¿Sin ninguna complicación? Lave las fresas, quíteles el rabito, póngalas en un recipiente y cúbralas levente de azucar y vinagre de sidra. Seguidamente, metalas en el frigorífico una media hora para que maceren y mezclen sus jugos. Tras sacarlas échelas en leche fría-calcule un litro de leche por medio kilo de fresas-que triturará con una batidora potente hasta conseguir el batido deseado. La densidad-utilizando menos lecho o más fruta y el azucarado final queda a la elección de cada uno: si utiliza fresa, más sabrosa y ácida uqe el fresón, azucare poco para disfrutar plenamente de todos sus matices




De Oriente y De Occidente
EL COMERCIO. 13/03/2008

ASTURIAS, BRASIL Y JAPÓN UNEN SUS AIRES CULINARIOS EN ESTE MODERNO CRUCE DE TENDENCIAS

Por Luis Antonio Alías
Visitamos De Labra durante sus últimas jornadas Orientales y nos reencontramos con un restaurante que cruza caminos y suma influencias.
A pesar de que el díoa incrementaba los aromas nipones del permantente "Teppanyaky" la mesa parrilla donde los coemnsales se sientan y degustan, carnes, pescados y hortalizas directamente preparados por el chef, no estamos como algún lector pueda creer o haber oído en un restaurante japonés. Y esos que el dobin mushi, el miso sarada, el sakana tempura, el shitake san el kinchy yakisoba o el yakikamono ponzu se sucedieron en pleitud de virtudes.
Sencillamente se trata de un espacio abierto a influencias de amplia geografía y variados vientos, y asentado sobre un firme cimiento local. De igual modo, la moderna línea del edificio tiene apoyo en los ciemientos de la vieja casona que acogiera el retiro del político, profesor y militante abolicionsta asturcubano, Rafael María de Labra, a comienzos del pasado siglo, el severo entorno amurallado y palaciego suavizan las palmeras traidas de la Perla de las Antillas despliega sus verdes ante un paisaje rural que hace olvidar por completo la vencindad ruidosa y acelerada de Oviedo.
Hay dos comedores, uno abierto al paisaje y otro dividido en apartados de comoda privacidad, además de salones para necesidades y demandas concretas. La recepcion y el bar visten líneas sencillas y limpias, con la madera poniendo suelos y triangulando tirantes, y la cerámica, el cristal y el metal compartimentando espacios.
En la curva barra una pintura homenajea a Don Rafael y le imagina emancipando esclavos. La asturianía culinaria llega clara y sin mixtificaciones en los embutidos de Felechosa, la verdinas con bacalao, las fabas con almejas, el pulpo braseado sobre pisto asturiano, el rodaballo al horno, el pixin con su guiso, la merluza a la crema de sidra, los arroces con pitu de caleya o con bugre, el arroz marinero, el gratinado de oricios del Cabo Vidio y el zancarrón de pitu de caleya. Tambien en los platos de cuchara semanales: habitas de mayo con langostinos, fabada, patatas rellnas de pescado de roca o potaje de berzas. Pero lo clásico no rechaza toques abiertos y fusionadores. Veanse y pruebense el salpicon de langostino y rape, los chipirones a la sartén con salsa de piquillos, la lubina a la crema de La peral gratinada y sus teja de queso, el mero del Catábrico al horno con algas y pilpil de boletus o el lomo de ciervo sobre costra de hojaldre y salsa de arándanos.
Luego, según el momento llegan imaginaciones y mestizajes desde Tokio, Bahía, Mallorca o el puerto de San Isidro; las plantea y organiza Jesús un joven gerente hostelero que cursó estudios e hizo escuela en Toulouse y Nueva York y que dirigió el Planet Hollywood de Barcelona " En cuanto pude y ya que soñaba con un proyecto propio y original, retorné y retomé la heredad familiar comenta
Por el camino contó con la amistad y la participación de Ronaldo el conocido futbolista carioca y blaugrana que gusta como muchos deportistas y famosos frecuentar este bien medio atendido y resuelto lugar. Algo que probablemente le ocurrirá a usted mismo